Los objetos pertenecen al terreno de lo vivido, son ellos mismos experiencia y en ese sentido nos envuelven en sus particularidades, los usamos, los transamos, los transportamos, los amamos incluso.
Si hay un oficio que se dedica enteramente a los objetos, que los planea y les da forma, es el diseño, propiamente el diseño gráfico se ciñe a esos objetos cuya importancia y recepción es puramente superficial, superficial no por que les reste importancia, superficial porque trata las superficies.
Los objetos tienen superficies, propiamente los objetos multimedia tienen interficies, espacios limítrofes entre una superficie y otra, entre una cara y otra, interfaces.
Hablar de esas superficies tan interesantes por el momento en que nos toca vivirlas puede y de hecho se hace a un nivel muy superficial, y me refiero a ello en esa doble acepción, la de superficial como superfluo, a lo que se le resta importancia o se le trata con poca profundidad, y superficial de superficies, porque son justamente esas superficies, la preocupación fundamental del oficio de diseñar.
En esta breve reflexión que se encuentra dentro del campo del diseño y la comunicación gráfica, pretendió justamente abordar esas superficies, específicamente el papel de la imagen y su importancia espacio-temporal. Sin embargo, no como el tratamiento de una superficie susceptible de planeación y configuración, como sería lo propio del diseñador; sino justamente como ese espacio limítrofe donde convergen múltiples resquicios sociales, intersubjetivos, que se aproximan más hacia una configuración de un objeto-experiencia, un objeto cuya capacidad de difusión y recepción dimensiones masivas. Lo cual nos deja cuestionándonos respecto de la importancia de las imágenes en esta visualidad que tiene como nota dominante a la tecnología como forma constructiva. Y ésa es la columna vertebral y el hilo conductor de esta reflexión, el reconocimiento de la incidencia e importancia de la imagen y los objetos que construye valiéndose de la tecnología para constituir finalmente una visualidad que se encuentra en un contexto histórico, espacio-temporal y que en esa constitución perfila a su vez una particular percepción del tiempo y el espacio.