Parto de una idea de Judy Butler al respecto de lo que intencionalmente traté de hacer en Yono Juárez, porque considero que no hay acceso al cuerpo, ni siquiera para lastimarlo y en ulterior instancia, darle muerte, que carezca de interpretación. Ese punto en el que el cuerpo de la mujer, que paradójicamente nos sirve como cultura para mostrar lo que es potencialmente vital, porque es capaz de dar vida, es a su vez violentado y asesinado como muestra de un poder que lo que busca apropiarse y sobre lo que ejerce un control de visibilidad, es la muerte. Es el poder de dar muerte y con ello crear inmovilidad generalizada y privar al imaginario colectivo de la capacidad de simplemente salir a la calle, no podemos salir porque somos mujeres y podemos ser asesinadas, esa imagen nos regresa al oikos, nos captura allí y hace la incisión entre cuerpo y vida social más grande, como si una fuerza inexplicable nos quisiera dividir, como si nuestro cuerpo estuviese separado de los demás y de hecho lo está.
Yono es una muñeca, un juguete, en su calidad objetual hace referencia a las cualidades de objeto que puede adquirir una mujer ante la violencia, mi idea inicial, debo confesar es la de presentar mis respetos y hacer un breve homenaje a las víctimas. Sin embargo, el concepto de víctima parece generar per se un carácter patético de la imagen de la víctima, parece ahogarse en una retórica que eventualmente se nulifica como política de representación. Mi intención por el contrario, es mostrar mi rechazo total hacia esa fuerza brutal y ciega que es la violencia de género, que nos obliga a vivir de la manera en que vivimos, recluidas en muchos sentidos, recluidas en nuestras vestimentas recatadas, en los tres primeros vagones del metro, en nuestras casas que requieren de nuestras posturas higienizantes; y pensar que esa muñeca y su aludida función lúdica, puede a través de ese juego, ser un pequeño acto cotidiano que se resiste a esa violencia.
Jugar es un acción naturalizada en los niños, infantil, y sin embargo, su efecto social es considerado civilizatorio. Ese acto que evoca esta muñeca, que es el juego, implica o quiere mostrar una secreción porque las secreciones de las mujeres, especialmente las menstruales, son ese tipo de aspectos, que en nuestra sociedad, debemos mantener fuera de la vista, a pesar de ello mostrar, aunque de forma muy somera y simbólica, lo que no debe verse no es un acto de insurrección, es un gesto de visibilidad, aunque muy pequeño, casi micro, porque lo aprecio como una virtud. Los componentes formales de Yono, su apertura como flor vaginal, sus ojos cerrados, su textura, su color y su postura incluso, procuran intencionalmente desenfocar la marca de la violencia desgarradora ejercida contra las muertas de Cd. Juárez, desenfocarla al menos de mi imaginario, (las imágenes ampliamente difundidas en los medios me acechan, me provocan pesadillas), porque si algo es poderoso en la lucha contra algo, es la imaginación, el desenfocar de la imaginación la forma de la herida no va a curarla, no va a resarcirla, de hecho quizá no va a cambiar nada, pero puede crear otro tipo de superficie de escisión, para asirse, para asir mi pensamiento mientras tiende a divergir en el miedo y la ira que esa violencia me provoca. Yono tiene la forma de aquello a lo que quisiera asirme, es una marca de mi humanidad que no quiero perder como mujer, como madre, como humana que secreta, porque tengo secreciones y porque tengo secretos, porque oculto cosas y muestro otras.
Estas secreciones y flujos me permiten aunque sea mínimamente ver algo de lo fuera de mi, reelaborar las refracciones de lo que soy como mujer, en otro lugar, ese otro lugar en este caso es la violencia, ¿qué produce esta imagen? ¿Cómo se produce y cómo puede ser acompañada políticamente? ¿Cómo puede ayudar a una elaboración colectiva, para qué sirve? En realidad no lo sé, y sin embargo tiene en mí una dimensión afectiva que es capaz de ubicarla como un juguete de mis juegos, y aquí debo hacer una última confesión, uno de esos juegos es el miedo.

Yo no Ely Guerra, por ellas las mujeres de Juárez

Siempre voy a ser distinta los demás
tirarme al suelo para luego lastimar
en el momento del silencio
yo no, yo no, yo no, yo no
yo no, yo no, yo no, yo no

Yo que te sirvo para olvidar,
la soledad y el miedo que van
dejando en mi interior vació
dejando en mi interior vacío

Yo no busco verme en ti
ni al tiempo convertir
ser el instante de tus días mágico
ser el momento que ansías
yo voy, yo voy, yo voy, yo voy
yo voy, yo voy, yo voy, yo voy

Yo que te sirvo para olvidar,
la soledad y el miedo que van
dejando en mi interior vacío
dejando en mi interior vació

Yo voy, yo voy, yo voy, yo voy
yo voy, yo voy, yo voy, yo voy
dejando en mi interior vacío
dejando en mi interior vacío
yo voy, yo voy, yo voy, yo voy
yo voy, yo voy, yo voy, yo voy